“Colectividad de los patronos”, así es como describe la RAE el término patronal. Como sustantivo es correcto, no voy a ser yo quien ponga en duda la definición utilizada por nuestra Real Academia de la Lengua Española.

Como adjetivo, “relativo al patrón o al patronato”, la RAE utiliza el término patronal en clara alusión a aquello que le pertenece, o lo refiere al jefe de una empresa, un buque mercante o de recreo, a un santo protector de un pueblo… solo por citar alguna de sus muchas acepciones. Gracias a la riqueza de la lengua española, que es casi infinita, afortunadamente podemos utilizar el término patronal en cualquiera de sus expresiones polisémicas sin miedo a equivocarnos, y así lo celebramos.

Sin embargo, no todo vale, igual que no toda persona que publica noticias es siempre periodista, ni todo aquel que cursó estudios en derecho o medicina es siempre abogado o médico, ni todo el que cose ropa es siempre sastre, el término patronal precisa de algo más, un calificativo, un adjetivo para su clarificación.

Me refiero aquí a “la patronal española”. Entidad claramente reconocida por su categoría e importancia derivada de la Constitución Española en su art. 7 y del cometido y responsabilidad que le reserva para la negociación colectiva en su art 37.

«Una patronal empresarial,  ha de cumplir los fines y objetivos que le son propios y establecidos en la legislación vigente:  intervenir en el Diálogo Social y la negociación colectiva.»

Una asociación empresarial puede configurarse legalmente en cualquier punto de España a través de una colectividad de empleadores de dos, tres, o más personas que se agrupan en defensa de sus legítimos intereses comunes. No se exige nada más. Pero una patronal empresarial, independientemente del término etimológico, tiene connotaciones no solo de representatividad e implantación en el territorio o sector de actividad, que también. Además, ha de cumplir los fines y objetivos que le son propios y establecidos en la legislación vigente: fundamentalmente intervenir en el Diálogo Social y la negociación colectiva. Derechos que nuestro ordenamiento jurídico reserva hasta la fecha solo a las organizaciones empresariales más representativas y que están firmemente sustentados en todos los Estados democráticos defendidos y desarrollados en la OIT, Organización Internacional del Trabajo

La negociación colectiva, los convenios colectivos en España se caracterizan por tener efectos jurídicos inalienables y una eficacia personal general (“erga omnes”) es decir son normas de obligado cumplimiento para todas las empresas y trabajadores, de ahí que solo los reconocidos interlocutores sociales puedan consagrar sus acuerdos en el Boletín Oficial: es decir, en lo que a la parte empresarial se refiere han de pactarse con la patronal a quien entre otros requisitos, el Estatuto de los Trabajadores les reconoce y les exige unos parámetros concretos y tasados de representatividad en el ámbito de aplicación que, en la provincia de León, solo cumple la Federación Leonesa de Empresarios, FELE.

La FELE desde su fundación hace más de 45 años, es una asociación de asociaciones que, por su propia naturaleza, tiene un carácter abierto, libre y voluntario. Hoy podemos afirmar que es una organización moderna, dinámica y participativa, en continuo crecimiento y evolución capaz de integrar cada año más agrupaciones sectoriales e intersectoriales. En la actualidad son más de 70 asociaciones provinciales las que han encontrado en FELE el paraguas donde poner voz a sus reivindicaciones y defender sus intereses como interlocutor social representativo de las empresas leonesas reconocido en nuestra Carta Magna. Más de 12.000 empresas y 52.000 trabajadores leoneses se amparan en la negociación colectiva de la FELE para ir resolviendo sus cuantiosas dificultades socio-laborales que se les presenta periódicamente.

«FELE surge de las empresas leonesas y su subsistencia depende sólo de ellas. Por ello, FELE existe por y para las empresas de León»

Es FELE, la patronal leonesa, la que tiene la responsabilidad de trabajar en los laboriosos procesos de concertación social sin que le reste un ápice de autonomía frente a la administración. Para hacernos una idea, conforme los últimos presupuestos aprobados por la Asamblea General para este ejercicio 2024, los recursos propios generados entre proyectos de licitación de libre concurrencia y las cuotas de sus asociados superan ya el 87% del presupuesto anual de la Federación. Por tanto, FELE surge de las empresas leonesas y su subsistencia depende sólo de ellas. Por ello, FELE existe por y para las empresas de León.

 

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