Aquí, en León, nacen los valientes

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Todo empezó una tarde cualquiera. Unas cervezas, unas ideas, unos amigos: Fernando, Chuspi, Manolín, Enrique y yo. Queríamos lo que quiere cualquier empresario joven: que nuestras empresas crecieran, quedarnos en León y construir aquí nuestro futuro.

Pero pronto entendimos algo más profundo: para que a nuestras empresas les fuera bien, primero tenía que irle bien a León.

Y para eso había que unirse, luchar juntos y crear una forma de cambiar las cosas.

Así nació AJE León.

Lo que entonces parecía un pequeño acto de fe es hoy una fuerza imparable. Más de 120 empresas, decenas de historias de superación, de caídas y de triunfos silenciosos. Jóvenes que han apostado por emprender donde otros solo veían distancia o resignación.

Porque aquí, en León, también se sueña. Aquí, en nuestra provincia, nacen los/las valientes.

Valientes que cada mañana levantan la persiana sin saber si la podrán volver a bajar. Que viven en la incertidumbre, en el vértigo de no tener nunca el camino asegurado.

Jóvenes empresarios y empresarias para quienes nada ha sido fácil, pero que a pesar de todo —o quizás precisamente por eso— siguen adelante.

Convierte sus ideas en empleo, sus dudas en proyectos, sus miedos en motor. Escriben futuro con las manos manchadas de presente.

Y lo hacen aquí, en León.

He tenido el privilegio de presidir AJE León hasta hoy, pero sobre todo he tenido el privilegio de mirar de cerca a esa generación que muchos dan por perdida y que yo he visto, y veo, que está llamada a ser la columna vertebral de esta tierra.

Quien piense que León es solo pasado no ha mirado de frente a sus jóvenes empresarios. Ellos son la prueba de que el futuro no se hereda: se conquista.

Desde nuestros pueblos hasta nuestras ciudades, late un emprendimiento rebelde, terco(cazurro), digno. Un emprendimiento que no pide permiso. Que resiste como los muros de adobe de nuestros pueblos: frágiles a simple vista, pero fuertes ante el tiempo. Y que no abandona porque aquí, más que en ningún sitio, sabemos que resistir también es avanzar.

Sinceramente AJE León no es solo una asociación. Es un símbolo. Es la prueba de que cuando creemos en nosotros mismos, los objetivos se hacen posibles. Que no hace falta irse para cumplir un sueño. Que aquí, en esta tierra dura pero generosa, las raíces no solo se agarran fuerte: también florecen, también dan fruto.

Agradezco, mucho, a quienes han hecho este camino posible: los asociados y asociadas que han confiado, las juntas directivas, empresas y administraciones que nos han apoyado y, por supuesto a FELE y su gran equipo. Pero más allá de nombres, quiero dar las gracias a cada joven empresario/a que se ha atrevido a creer en León cuando era más fácil rendirse.

Hoy dejo la presidencia de AJE León, pero no dejo la lucha. Porque mientras haya un/a joven en León dispuesto a intentarlo, esta tierra tendrá futuro.

León no es solo historia.

León es presente León es mañana

León es emprendimiento

 

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