Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al último trimestre del año 2025 reflejan un fuerte aumento de 4.500 parados respecto al cierre del año 2024 por lo que León cuenta así con un total de 19.400 parados en la actualidad. Son, sin embargo, 2.300 parados menos si tenemos en cuenta los datos de hace tan solo tres meses. Por otro lado, aumenta la ocupación en la provincia en 9.300 personas respecto al mismo periodo del año anterior, hasta las 185.400 contabilizadas en la actualidad. Aumenta también la ocupación en 9.400 personas respecto al trimestre anterior. Estos datos dejan a la provincia leonesa con una tasa de actividad que asciende hasta el 51.37%, por detrás de Ourense, Zamora y Ávila; y una tasa de paro del 9.48%.

Si atendemos a la radiografía interanual, para la Federación Leonesa de Empresarios (FELE) estos datos llaman a la prudencia ya que se observa cierta desaceleración. Pese a que uno de los indicadores que más preocupan, como es la tasa de actividad, mejora y alcanza el 51,37%, la provincia de León continúa situándose en la parte baja del ranking nacional, lo que evidencia las dificultades estructurales del mercado laboral leonés y la necesidad de seguir trabajando para atraer y retener población activa.
FELE valora positivamente el incremento de la ocupación tanto en términos interanuales como trimestrales, lo que demuestra el esfuerzo que están realizando las empresas de la provincia para mantener y generar empleo en un contexto económico complejo. No obstante, el repunte del número de parados en comparación con el cierre de 2024 es un dato preocupante que pone de manifiesto la fragilidad de la recuperación del empleo en León.
Desde FELE se subraya que las pequeñas y medianas empresas, auténtico pilar de la economía provincial, continúan soportando una presión creciente derivada del aumento de los costes empresariales y de un entorno normativo cambiante, que genera incertidumbre y dificulta la planificación a medio y largo plazo. En este sentido, los continuos cambios regulatorios y las sucesivas subidas del Salario Mínimo Interprofesional han tenido, y tendrán con la última propuesta del Ministerio de Trabajo, un impacto directo en la capacidad de las empresas para crear y mantener empleo, especialmente en los negocios de menor tamaño y en los autónomos. Cabe recordar que esa última propuesta de incremento del SMI del 3,1% incluye beneficios fiscales en el Impuesto de Sociedades, dejando fuera así a miles de autónomos.
En un contexto marcado por la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas, FELE insta a intensificar la formación especializada y el reciclaje de competencias para dar respuesta a las vacantes cualificadas; actuar sobre las causas de la baja actividad laboral, facilitando la reinserción de parados de larga duración y el retorno del talento joven; promover un marco normativo estable y previsible que favorezca la inversión y la contratación; y reforzar la colaboración público-privada para diseñar políticas activas de empleo más eficaces y ajustadas a las necesidades reales del tejido productivo leonés.

